Visita de D. Elías Yanes (que llegó a  Arzobispo de Zaragoza y presidente de la Conferencia Episcopal Española) al sanatorio antituberculosos de Mirca, La Dehesa, en 1948. Fotografía: Mateo González, alumno de IES Luis Cobiella Cuevas, 2º Bachillerato.

El sanatorio antituberculosos de Mirca-La Dehesa, Santa Cruz de La Palma (1948)

A iniciativa del médico palmero Tomás Cerviá Cabrera, en 1948 terminó de construirse y se puso en marcha en Mirca el sanatorio-enfermería antituberculosos, dando así respuesta médica al tratamiento contra esta enfermedad y su avance entre los más desfavorecidos de la sociedad isleña de mediados de siglo.

REPORTAJE

La Historia de la tuberculosis en Canarias

La historia de la tuberculosis en Canarias no puede entenderse ni estudiarse sin las aportaciones del médico palmero Tomás Cerviá Cabrera (1902-1963), quien dedicó la mayor parte de su vida a esta enfermedad y aplico novedosas iniciativas a la praxis médica de la lucha contra la tuberculosis.

En su tesis doctoral, defendida en 1936, expone todo lo que será su programa antituberculoso en Canarias. Demuestra que la incidencia de la tuberculosis era muy alta en las islas con respecto a la Península. El principal motivo eran los jornaleros  varones que emigraban a Cuba en época de zafra. A su regreso contagiaban la enfermedad por todo el archipiélago, pues en Cuba esta enfermedad estaba ampliamente extendida

Tomás Cerviá desarrollo su labor como Director del Dispensario Antituberculoso desde el año1932 en Santa Cruz de Tenerife, llevando a cabo una labor pionera en la colaboración interdisciplinar de distintas especialidades. 

Él puso en marcha por primera vez sesiones clínicas, a las que acudían médicos del exterior, interesados también en su formación y en las peculiaridades de las enfermedades torácicas (pulmón y corazón). 

La tuberculosis una enfermedad social

Una de las aportaciones más importantes en los avances contra esa enfermedad contagiosa consistía en abandonar la vieja idea de la tuberculosis como enfermedad individual de personas más o menos acomodadas que van a sanatorios a recuperarse, y aporta un nuevo concepto de enfermedad social que afecta a los estratos bajos y proletarios. Promoviendo la atención asistencial en sanatorios-enfermerías para aislar a los enfermos.

Tomás Cerviá CabreraDoctor en Medicina y Cirugía, ilustre tisiólogo. Medalla de Oro e Hijo Predilecto de Santa Cruz de La Palma.

Los centros asistenciales

Durante el periodo de la Segunda República (1931-1939), se produjeron modificaciones importantes en la concepción que hasta el momento se había tenido sobre la organización de la sanidad, procurando fortalecer la planificación de la política sanitaria con reformas que planteaban la modernización del sistema.

El doctor Cerviá propondría que la enfermedad sea de declaración obligatoria —en 1935 era opcional—, que se construya un hospital-sanatorio que tendrá las ventajas de ambas instituciones. En cuanto a las islas menores, propone para La Palma el sanatorio en Santa Cruz de la Palma en el término de Mirca, que se edificaría en la década de los cuarenta.

Tomás Cerviá Cabrera nació en Santa Cruz de La Palma el 21 de junio de 1902. Doctorado en Medicina y Cirugía, fue un ilustre tisiólogo (especialista en tuberculosis) que desarrolló una excelente labor en el campo de su especialidad, tanto a nivel nacional como internacional. Cursó sus estudios secundarios en Santa Cruz de Tenerife. Se licenció y doctoró en la Facultad de Medicina de la Universidad de Madrid en 1925 y 1926, respectivamente, con la calificación de sobresaliente. Fue alumno interno en la cátedra de Fisiología, dirigida por el profesor Juan Negrín. En octubre de 1928, es nombrado médico numerario del Dispensario Antituberculoso de Santa Cruz de Tenerife. Distinguido con la Encomienda de la Orden Civil de Sanidad, el Excelentísimo  Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma lo nombró en 1960 Hijo Predilecto de la Ciudad y le impuso la Medalla de Oro, en cumplimiento de un acuerdo municipal adoptado por unanimidad.

Los centros asistenciales nacen con la misión de controlar el contagio de la enfermedad y aislar a los enfermos de los núcleos de población.

La ubicación de estos sanatorios en términos generales seguían las pautas consensuales por la comunidad sanitaria. Las instalaciones deben situarse entre los 400 a 800 metros de altura, preferiblemente en la vertiente Sur de la Isla (o por lo menos, no en el Norte), en lugar no muy lejano de la capital de la isla, próximo a carretera y provisto de agua potable.

Bibliografía:

Justo Hernández y Francisco J. Castro, «Peste blanca y montañas mágicas. La tuberculosis en Canarias (1900-1950)»,
Anuario del Instituto de Estudios Canarios, 2013.

Fotografías del Sanatorio de Mirca y momento de su inauguración en 1948. Imágenes tomadas del blog http://oli-tou.blogspot.com/2011/03/sanatorio-antituberculosis-mirca-sc-de.html