los tesoros de
la biblioteca

La última dependencia de este centro de conservación del patrimonio palmero es quizá el más conocido. Abierta desde 1994, tras la restauración del ala oeste del antiguo convento franciscano, la Biblioteca José Pérez Vidal atesora una gran cantidad de fondos bibliográficos para la consulta y el estudio de nuestro pasado.

PLAZA DE SAN FRANCISCO, UBICACIÓN DE LA BIBLIOTECA JOSÉ PÉREZ VIDAL.

Sala de Lectura de la Biblioteca “José Pérez Vidal

ATENTOS A LAS EXPLICACIONES
DEL PERSONAL ESPECIALIZADO

ENTREVISTA

POR: MARÍA JOSÉ SOTO GRANDAL

REMEDIOS GONZÁLEZ BRITO
RESPONSABLE DE LA BIBLIOTECA JOSÉ PÉREZ VIDAL, DEL EXCMO. CABILDO DE LA PALMA

Una de los visitas más interesantes fue la  realizada al interior  de la Biblioteca José Pérez Vidal. Nuestro conocimiento de esta dependencia se limitaba a la sala de lectura y alguna vez habíamos usado el servicio de préstamo a domicilio. Conocíamos un poco de la biografía de Don José Pérez Vidal, cuyas fotografía y busto presiden la entrada de la dependencia.

Remedios González Brito, responsable de la Biblioteca, empezó a trabajar aquí cuando las estanterías aún olían a barniz y los compactos estaban vacíos. Han sido muchos años de laboriosa recopilación de numerosos títulos que han enriquecido el fondo fundacional legado por Don José Pérez Vidal. 

Estuvimos en una sala, que podríamos comparar como la sala del tesoro, por no estar visible a los usuarios y, además, porque guarda en su interior una de las más voluminosas y valiosas colecciones que posee la biblioteca, la Blaauboer-Rodríguez Castillo. Esta colección está formada por más de 6.000 volúmenes, encontrándose libros de gran valor ya sea por su edición o por la época a la que pertenecen.

Comprendimos que no todo está en Internet. Remedios nos había realizado una selección de los libros más significativos. Había un libro de gran formato que describía el palacio de Versalles, pasamos las hojas y disfrutamos de unos preciosos grabados que pueden tener más tres siglos.

Alguno de nosotros practicó sus habilidades con el francés y nos llenó de orgullo poder traducir algunos de aquellos textos. 

Encima de una enorme mesa había unas cajas negras de gran tamaño. No sabíamos su contenido y tampoco nos atrevimos a husmear hasta que Remedios insistió en que podíamos investigar lo que había en su interior. Eran las notas manuscritas de Don José Pérez Vidal. Descubrimos fotos en blanco y negro del cultivo de la caña, nos llamó la atención los numerosos dibujos que realizaba de los más variados artilugios. También leímos algunas de sus cartas. En esas cajas había abundante correspondencia que era la única manera de poder comunicarse con otras personas con sus mismas inquietudes. Con anterioridad, habíamos entrado en los compactos y pudimos comprobar cuánta documentación importante guarda la biblioteca, de la que apenas conocíamos una parte muy reducida.

Arriba, Roberto Rodríguez Castillo.
                                   A la derecha, Jan Blaauboer

La biblioteca “José Pérez Vidal” constituye uno de los patrimonios bibliográficos más importantes de la isla de La Palma. La biblioteca es un servicio de apoyo al estudio, la docencia y la investigación. Su acceso es libre y gratuito. Realiza una importante labor cultural al ser depositaria del fondo editorial del Cabildo.

Remedios González Brito,
en un momento de la visita

EL ORIGEN DE LA COLECCION

Hacia 1953, un culto neerlandés arribó a La Palma. Venía en un periplo a conocer las islas, pero lo que no sabía es que acabaría quedándose en esta tierra para siempre. Había nacido el 26 de febrero de 1903 en Amsterdam. Sus padres poseían una saneada fortuna y disfrutaban de amplias propiedades agrícolas en la Guayana Holandesa. Doctor en Filología, Jan desarrolló a lo largo de su vida una sensibilidad por las artes que le indujo a realizar numerosos viajes y a atesorar una variada galería de objetos artísticos. En Santa Cruz de La Palma, Blaauboer conoce a Roberto Rodríguez quien demandaba un profesor de inglés. El viajero pasó a ser profesor de idiomas de Rodríguez, una tarea ejercitada durante varios meses. De aquellos encuentros surgió un amistad que se mantuvo a lo largo de sus vidas y que al cabo de un tiempo indujo a Blaauboer a fijar su residencia definitiva en las islas. Y fue de este modo como Jan Blaauboer cedió todas sus posesiones a Roberto Rodríguez incluida una extraordinaria biblioteca, cuyo fondo está compuesto por más de 6.000 volúmenes.

[María Remedios González Brito, Revista de Historia, 191; abril 2009].

Examinando los libros de la colección Blaauboer.